Historia e Internet
Lunes, 18 Agosto 
El historiador que en la actualidad busca información para su trabajo utiliza herramientas que le resultarían extrañas a sus colegas del pasado. A los fondos de archivos, catálogos de bibliotecas, correspondencias privadas o hemerotecas, se suman ahora las nuevas tecnologías de la información. Internet, los CD-ROM, DVD, WWW, e-mail. Toda una selva de nuevos medios donde obtener información o perderse entre inútiles documentos virtuales. Nuestra cultura, digital, tiende a informatizar todos los datos olvidando los modos tradicionales de almacenamiento. Este proceso puede facilitar el acceso a las fuentes pero encierra grandes peligros para el futuro. La rápida evolución de las tecnologías puede convertir en obsoletas, ingentes cantidades de documentos, convirtiendo en anticuados e inservibles cascarones vacíos lo que en un tiempo fueron flamantes discos compactos, repletos de irrecuperable información. El caso de Internet es incluso más peligroso. Como un gigantesco monstruo incontrolable, muta día a día sus contenidos haciendo imposible siquiera una mínima recopilación de los mismos. Puede que lo que nosotros leguemos a los historiadores del futuro no sea nada, excepto un montón de bits añejos e incomprensibles, una nueva edad oscura para la historia.
